7 de agosto de 2011

Mi vieja crió una idiota de corazón lunático.




Acá me ves. Soy lo que soy, o lo que intento ser. No logro definirme de ninguna manera. Sólo suelo decir que no soy normal, que estoy loca y que me siento especial. Suelo jugar conmigo misma y llego al punto de contradecirme tanto, tanto, hasta no saber lo que pensar. Confío en las personas de la misma manera en que no puedo creer en ellas. Suelo entregar tanto amor como el que no quiero recibir. No llego a terminar de pronunciar "supercalifragilisticoespealidoso", que ya me ilusioné largando cincuenta suspiros seguidos. Suelo caer una y mil veces junto con mis errores, mi orgullo y mi torpeza, y aún así, me acuerdo de memoria cómo hay que levantarse y caminar hacia la salida que siempre se me dificulta encontrar. Una vez amé con el corazón, la misma vez que me lo partieron en dos. Me encariño fácilmente con las personas, pero me cuesta demostrarlo. Me vivo quejando, me vivo mintiendo, me vivo llorando. Lloro como todos, con los ojos llenos de agua salada, pero mis lágrimas son especiales aunque no lo crean... reviven a la gente, las convierten en buenas personas, y les da otra oportunidad. Tengo demasiada imaginación, tanto para imaginar que mis lágrimas pudiesen hacer semejante cosa. No espero nada de la gente, sin embargo dejo todo en ciertas ocaciones, esperando algo de ellas. Me gusta mirarme al espejo y observar mi cara de pony, por unos 5 minutos (leí en alguna parte que si deseas algo con el corazón se te cumple). Lo raro es que no deseo ser más linda, sino que me gustaría ser mejor persona. Odio mi pelo y suelo contradecirme tanto que siempre termino amándolo, como todo lo que logro odiar. Tengo un serio problema con los ponys, un cincuenta porciento de mis chistes se basan en ellos. Miento, ¿quién no? Pero si hay algo que odio con todo mi ser es que me lo hagan a mí. Soy de esas personas que no desea crecer, pero sí formar familia y tener un futuro. Deseo ser alguien. Deseos... hace 9 años que pido el mismo al soplar las velas en mi cumpleaños, detestando tanto el momento de no saber qué hacer o qué cara poner cuando me cantan la famosa canción del "que los cumplas feliz...". Me río de mi para no llorar. Suelo ser egoísta con ciertas cosas y pensar sólo en mí, manteniendo la idea de que soy la última en salvar si se hunde el mundo. Valoro quizá las cosas más pequeñas y suelo ignorar las grandes cosas que hacen por mi. Me dan miedo los payasos, los que se visten de muñecos, los sancos, las arañas, sin motivo alguno. Increíble que le tenga miedo a cosa tan pequeña como una araña, ya que nada se compara con tenerle miedo a la vida. Extraño a mi mamá más de lo que extraña la luna al sol en una larga noche. Extraño su voz, su pelo, su tez, sin embargo no me recuerdo ni su voz, ni su pelo, ni su tez. Perdono fácilmente, pero no olvido... Mentira, sólo me gusta esa frase; la mayoría de las veces que perdono es porque me olvidé el motivo de mi enojo. A veces suelo sentirme una superhéroe cuando sirve algún consejo mio, y una persona común cuando le erro a algún pensamiento. Soy muy desconfiada, porque sé que todo el mundo miente y suelo meter esa excusa siempre para no creer en nadie. Nunca pude saber quiénes son mis amigos realmente, cada uno de ellos lograron desilucionarme demasiado y aún así tengo ganas de seguir llamándolos así. Muchas veces me sentí sola, por el simple hecho de ponerme a pensar eso por las noches, cuando solo me acompaña el silencio. Amo estar sola y me aterra no estar con alguien. Digo no, cuando es sí. Digo mañana, cuando sé que es hoy. Escapo y escapo para no enfrentar ciertas cosas y aún así las termino enfrentando largando suspiros al sentir que no fue tan malo como lo creía. Sé que todo cambia en menos de dos segundos, como mi pierna que hacia dos minutos atrás se mantenía despierta. Amo ser yo, pero me encantaría ser otra persona. Siempre tuve esa envidia sana. Me considero la peor persona del mundo, a la que deberían castigar de por vida y aquella persona especial a la que deberían darle una segunda oportunidad. No creo en las segundas oportunidades. Día a día trato de ser diferente, y lo soy... Demasiado bipolar. Trato de cambiar, de no ser yo. Trato de entender la vida y de seguir día a día lo que queda de ella. Sólo intento ser normal, pero me sale ser así... tan Vicu.

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