14 de noviembre de 2010


-Ella dice: ¿Que haces acá?
-El dice: Vine a buscarte, ¿que acaso no es obvio?
-Ella dijo: Nada es obvio hasta que es dicho. Aparte, te he dejado bien clarito que hasta que no te decidas no vengas a por mi.
-El dijo: ¿No será que vine porque de hecho me he decidido?
-Ella dijo: ¿Y cual es tu sentencia final?
-El dijo: Me quedaré con ella...
-Ella dijo: ¿Has venido, hasta aquí, para decirme que serás feliz con la otra que se asemeja mucho a un palo de escoba?
-El dijo: Claro, bueno, yo sólo vine para explicarte mis motivos...
-Ella dijo: Cinco minutos tienes de mi vida, los últimos, asique aprovechalos.
-El dijo: Bueno, la primera razón por que la que la elijo a ella y no a ti es porque, la quiero, la segunda porque he decidido que lo nuestro es imposible y la tercera y última porque se deja domar más fácil que tu. Ahora dejame decirte que...
-Ella dijo: Se acabaron tus minutos, que pena que no pueda darte más minutos para humillarme un poquito más
-El dijo: No he dicho nada malo, si me dejaras terminar, entenderías.
-Ella dijo: De acuerdo hijo de puta, termina antes que me de tiempo yo para darte una cachetada por las cosas que estas diciendo.
-El dijo: Bueno, lo más extraño es que mientras que pensaba todas las razones, me pregunté si aquello bastaría aún sabiendo que a pesar de que a ella le quiero a ti te amo. Infinitamnete podría decir y aún siendo posible o imposible, lo nuestro es real, se puede ver hasta en el aire y sin djar de lado que a mi no me intresa cuan domable sea, te quiero a pesar de todo aquello y por sobre todo, como eres. Loca y todo.
-Ella dijo: ¿Entonces? Finiquitemos las cosas por favor, al grano conmigo...
-El dijo: Entonces...me quedaré con ella para evitar hacerte mal. Porque quería mentirte, pero como ves, no soy muy bueno en ello asique he preferido serte sincero y no tener que sentirme tan mierda como justo ahora me siento. Te quiero tanto, que eligo alejarme por tu bien. Porque no te merezco, no tanto como otros. Te aseguro que...

Y ella le interrumpió con un beso irradiando una de sus mejores sonrisas en los labios.

-Ella dijo: Estás loco, si crees que te voy a dejar decirme que me merezco o que me conviene más. Te eljo porque para mí vos sos el remedio a cualquier dolor, hasta para mi locura. Te necesito y lo sabés, entonces no seas tan orgulloso y me dejes por algo que yo nunca dije ni pense.

Él le sonrió y le abrazó hasta que le dejaron las ganas de vivir.

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